A través de una producción importante y variada de dibujos, la artista Colomboecuatoriana relata en detalle el mundo y la cotidianidad de la gente que la rodean, en apariencia lejana de la política internacional y al mismo tiempo cerca de ella.
Los dibujos de Paola Gaviria son trazados como frases en un diario, como las notas sobre un papel musical, con candor y compromiso. Existe un ritmo que se muestra hoja tras hoja, un par de zapatos seguidos por un par de tennis sobre un papel japonés.
Paola Gaviria hace un inventario personal cada vez que cambia de lugar. Ella debe dejar todo aquello que no puede cargar y lo dibuja, guardando así algo material de los objetos. Más allá del abandono está el cambio. La limpieza regular de los armarios de todo aquello que no utilizamos, es en la práctica budista una forma de aligerar la mente y de renovarse rápidamente.
En el cuaderno Moleskine sus dibujos en lapicero son otro trabajo, esta vez en exteriores. Son las calles de Sydney, Darlinghurst y Kingscross que se extienden como en los pliegues de un abanico; fachadas de casas, vitrinas, retratos de la gente del barrio. Estos dibujos de la calle reflejan el mundo subterráneo de Sydney que la artista colombiana ha observado durante meses. El resultado de la obra de Paola Gaviria es una magnífica vista panorámica de esta controversial area de la ciudad. Una de sus obras de gran formato está realizada en acuarela y la otra en lapicero.